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Flora

Las islas Baleares es uno de los archipiélagos más rico en especies de flora del Mediterráneo Occidental, y tiene un grado de endemicidad estimado de un 7% de su flora vascular (es decir, 150 taxones de un total de unos 2.000). Las Gimnésicas (Mallorca y Menorca) comparten afinidades florísticas, y hasta 16 especies y subespecies endémicas, con Córcega y Cerdeña, con las que forman la región Tirrénica. Además, tienen un elevado grado de similitud con la flora de la costa ibérica levantina.
 
Las plantas denominadas inferiores (hepáticas, musgos y helechos) tienen en Baleares una baja diversidad, debido principalmente a las desfavorables condiciones ambientales para ellas. Se han inventariado unas 350 especies de musgos y hepáticas, sobre todo en la Sierra de Tramuntana, ninguna de ellas endémica. De entre los 50 helechos, hay una especie y dos subespecies endémicas de Mallorca y algunas otras son endemismos tirrénicos o ibéricos levantinos. Además, hay unos 500 líquenes diferentes en Baleares.
 
Pero es la flora vascular la que mejor representa a la botánica balear, con más de 2.000 especies. Los elementos mediterráneos son predominantes en la vegetación balear, con unos 150 taxones endémicos, que son los que confieren el mayor grado de singularidad a la flora del archipiélago. Éstos se concentran sobre todo en la Sierra de Tramuntana y en las zonas litorales. Esta diversidad florística se ve aumentada con la presencia de especies relictas de épocas más frías, que han quedado acantonadas en las cimas más elevadas; también otras especies de origen oriental y algunas rarezas propias del SE ibérico y del norte de África completan el catálogo de la flora balear.
 
Las particularidades más originales se encuentran en las comunidades botánicas adaptadas a las zonas ventosas, como los collados de la Sierra de Tramuntana, donde se encuentran pequeños arbustos con forma de cojinetes, espinosos, (localmente denominados ‘coixinets de monja’) que han adoptado formas redondeadas y compactas para evitar una elevada pérdida de agua por transpiración y, gracias a sus espinas, protegerse de los herbívoros. Estos herbívoros, originalmente la extinta cabra endémica (Myotragus balearicus) y, posteriormente, cabras y ovejas, han acorralado a muchos endemismos a las zonas más inaccesibles de los acantilados de la Sierra de Tramuntana. Otra de las características de la flora balear es la gran diversidad de limonios o siemprevivas (especies del género Limonium), para los que Baleares es un activo centro de evolución, con más de 40 especies endémicas.

 

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